
Midnight, banda oriunda Cleveland, Ohio, sacudió a la escena del metal con su black n roll tan característico. Actitud irreverente y desenfrenada, vestimentas y caras tapadas, y mensajes que van desde lo esotérico y satánico al metal y la velocidad, Midnight viene a celebrar el 15º aniversario de Satanic Royalty.
La oscuridad vuelve a encenderse en la ciudad. El proyecto fundado a comienzos de los 2000 por el multiinstrumentista Athenar, llega a Club Cultural Bula para un ritual único e imperdible. Nacidos desde la escena underground de Cleveland, MIDNIGHT se convirtió rápidamente en un culto global gracias a su mezcla explosiva de black metal, speed metal y punk, siempre envuelta en una estética cruda, blasfema y sin concesiones. Su crecimiento fue imparable, pasando de lanzamientos caseros y splits a firmar con sellos de renombre y girar por todo el mundo.
Athenar, es el único miembro constante de la banda. Si bien él canta y toca todos los instrumentos en las grabaciones de estudio, está acompañado por diferentes músicos durante las presentaciones en vivo. Durante sus presentaciones en vivo, los músicos se cubren el rostro. Midnight se ha destacado por sus actuaciones en vivo; el propio Walters las describe como «salvajismo sin filtros».
Después de la disolución de la banda punk Boulder , Jamie Walters aka Athenar fundó Midnight. Al poco tiempo lanzó el primer demo de la banda , seguido de numerosos sencillos y EP autogestionados . En 2011, el álbum debut de Midnight, Satanic Royalty, fue lanzado por Hells Headbangers Records. Después de dos álbumes de estudio más, Midnight firmó con Metal Blade Records en 2019. La banda lanzó su cuarto álbum de estudio, Rebirth by Blasphemy , ese mismo año. Su quinto álbum de estudio, Let There Be Witchery, fue lanzado en 2022, también por Metal Blade. Finalmente, en 2024 salió Hellish Expectation.
La cita será el viernes 1 de mayo a las 19:00, en una noche especial que , el disco que consolidó definitivamente el culto alrededor de la banda y que aún hoy es considerado una de las piezas clave del género. Será un repaso abrasador por su material más emblemático, cargado de velocidad, actitud callejera y caos puro. Como bandas invitadas figuran Medium, crust black punk con flamante formación y los encapuchados locales de Herpes. Las entradas están a la venta por sistema AlPogo.
«Think four yourself» dice la pantalla al finalizar el concierto de Bad Religion en el Malvinas Argentinas de la Ciudad de Buenos Aires. Una premisa tan simple, tan contundente, tan obvi, pero tan dificil de establecer como parametro socio cultural. Dificilmente, este texto sea objetivo. ¿Objetividad? No existe tal cosa, y en un intento de acercame el periodismo gonzo que intrujo Hunter S. Thompson trate de hacer una sintesis de este espectaculo.
Hace varios años que se viene repitiendo una y otra vez, bah en verdad se lo viene repitiendo desde el día de su nacimiento, que el rock ha muerto. Claramente, eso incluye al punk rock. ¿Cómo puede estar muerto si aún es vigente? ¿Acaso por qué no es mainstrein? ¿No lo es? Todas estas preguntas tienen respuestas. Ocurre que el rock está vivo, el punk rock también y sigue siendo mainstrein. Alredededor de 7 mil personas estamos congregados para escuchar tres potencias y referentes del punk. Shaila y Eterna Inocencia del argentino y, obviamente, Bad Religion, de los Estados Unidos de Norteamerica.
Cuando el punk era puro nihilismo quien ponderaba al rock eran bandas con un background de destreza o de estudiosos. Primer punto disruptivo. En un segundo oleaje fue por la disconfirmidad de las modas y el consumo en su máxima expresión, pero dentro de un sistema del cual no puede escaparse. Bad Religion no piensa desde el apocalipsis, sino más bien desde un lugar de consciencia y búsqueda de un nuevo mañana. Sus colegas argentinos lo hacen desde esa misma corriente: mensjes claros, de critica social, de lucha, de resistencia y de búsqueda por un futuro mejor.
Shaila regreso a los escenarios hace relativamente poco tiempo y desde entonces no para en exponer nuevamente mensajes que incluyen reflexiones sobre la micro y macro economia, denuncias ante el sexismo y racismo, criticas al capitilismo y un fuerte anclaje en el anarquismo. En esa misma linea está Eterna Inocencia, otra referente del hard core punk local. Guille Marmol llama a la lucha popular y la acción directa, rememora a Maximiliano Kosteki y Dario Santillan, a los detenidos desaparecidos de la última dictadura civico militar empresarial clerical.
Bad Religion cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria y es una de las bandas con mayor influencia en la escena punk internacional. Discos como Suffer (1988), No Control (1989), Recipe for Hate (1993), Stranger Than Fiction (1994) y The Process of Belief (2002) son piezas fundamentales del genero. «21st Century (Digitial Boy)» fue escrita en en al decada del 80, pero pareciera ser escrita hace unas pocas horas. La sociedad de consumo esta en su máximo esplendor, el exito como destino final, el posmodernismo como era y el progresismo como punta de lanza marca la cancha en una comunidad mundial que vive en al borde del colapso. Lo mismo ocurre con «I Want to Conquer the World» y la actualidad de nuevos cultos y propagandas religiosas, reformados cultos new age y mantras positivistas en convivencia con ventas de tierras, despojo de comunidades ancestrales, derogaciones de leyes de cuidado ambiental y guerras en varias latitudes.
Desde la platea veo a un publico que por momentos estalla y por momentos observa. Lo que no baja es la intención y la intensidad en acompañar con coros y cantos a Greg Graffin y cia. Veo, por lo menos, tres generaciones desparramadas entre campo y platea. Al frente, como siempre, los más jovenes armando rondas al compas de «Fuck you», «We’re only gonna Die», «No Control», «Suffer» y «You», entre otras. Por su parte, la banda está plena e integra. El show está pensado y ejecutado a la perfección. Sonido alto y prolijo, cortes justos y un tema tras otro como todo concierto de punk tiene que ser. Brian Baker cada vez que pasa al frente es iluminado por faroles destacando en su lugar mientras que Mike Dimkich mantiene un perfil bajo. Jamie Miller pega fuerte y hasta coquetea con algunos rulos y break pesados más cercanos al metal que al punk melodico que propulso la banda. Graffin, como de costumbre, de pocas palabras; pero con tan solo algunos gestos invita y festeja cada intervención de la gente.
Se apagaron las luces. Parece el final, pero todavía falta. El parate es largo, pero todavía faltaba. La lista de temas es la misma en toda al gira. Hoy practicamente es imposible no saber la lista antes de ir a un recital. No anula sorpresa, no anula emocionalidad. La expectativa es personal y el golpe es propio. Empieza «Fuck Armageddon… This is hell» y el estadio se prende fuego. Llegó «Sorrow», llegó el tema que más quería escuchar. Sabía que era el anteúltimo de la lista. No me sorprende, pero el ‘Father, can you hear me?» me entremece como ninguna otra canción del set. Los recuerdos son invaluables porque la emocionalidad va por historia personal, por creencias, vivencias, recuerdos y memoria. Finalmente, el himno por el que todos estamos acá está por sonar «American Jesus».
Tres actos contundentes para dar cuenta que la distorsión y el punk sigue vigente a pesar de malarias sociales, culturales y coyunturales. Hay bandas relativamente nuevas (como Idles, Viagra Boys, Amyl and the sniffers, entre otras) y hay otras que siguen de antaño que siguen vigentes porque el mundo todavía sigue siendo una mierda, así como lo dice Jay Bentley sobre el final del show. Acá estamos después de todo son solo canciones de punk rock.
Por Jonatan Dalinger
Udo Dirkschneider vuelve a Buenos Aires para celebrar las cuatro décadas de un disco que cambió la historia del Heavy Metal Balls To The Wall. Bajo el nombre de DIRKSCHNEIDER, la leyenda alemana ofrecerá un show cargado de nostalgia y potencia, interpretando de principio a fin el álbum emblemático de su etapa en Accept, junto con todos los himnos que consagraron su carrera.
En 1987, Accept se seperaba. Casi sin perder el tiempo Dirkschneider formó U.D.O. En más de una ocasión la reconciliación con Accept fue aprte de su carrera. Actualmente, los caminos van separado y una de las voces del metal aleman ofrece su propio homenaje a un disco fundamental. UDO es único: su estatura baja, su vestimenta camuflada y el pelo corto rubio son sus distinciones. Icarus Music presenta el retorno de la voz en El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA), el escenario perfecto para experimentar la potencia y la nostalgia de un repertorio legendario. El show se centra en el álbum Balls To The Wall, tocado completo, además de otros clásicos fundamentales de Accept.
Un disco, un antes y un después
Accept tuvo su origen en 1976 en la ciudad de Solingen, Alemania, por el vocalista Udo y el guitarrista Wolf Hoffmann. Después de algunos cambios en su formación, en la que ingresó el bajista Peter Baltes, debutaron con Accept en 1979, a través de Brain Records. El disco que lo cambio todo fue Balls To The Wall, el quinto álbum de estudio publicado en 1983 por RCA Records para el mercado europeo y un año después por Portrait para Estados Unidos. El album llamo la atención de los mercados internacionales y se convirtió en uno de los más vendidos de la banda carrera con disco de oro en los Estados Unidos y Canadá.
El disco genero polemicas principalmente por el mensaje de ciertas canciones referidas a la homosexualidad y la represión política, como también por su portada. Aun así, recibió buenas reseñas de la prensa especializada inmortalizandolo como uno de los impresindibles del heavy metal.
Después de Accept
Dirkschneider logró una solida carrera por fuera de Accept. Aparece como artista invitado en Arockalypse (2006), del grupo finés Lordi en la canción «They Only Come Out at Night» y posteriormente en el sencillo de la misma canción. También aparece el videoclip «Shtil’ (Штиль)» de la banda de metal rusa Aria y en la versión de «Born to Be Wild» de Raven, solo por nombrar algunas.De esta misma manera, UDO ha colaborado también son su compatriota Doro Pesch una de las mujeres más importantes del mundo del metal.
40° Aniversario
Indudablemente, Dirkschneider es una institución viviente. Con una carrera que abarca más de 50 años, su voz rasposa y su presencia escénica permanecen intactas. Esta presentación no es solo un concierto, es un tributo a la era dorada del metal alemán, donde los riffs afilados y la disciplina sonora son los protagonistas absolutos. Por primera vez en décadas, Argentina será testigo esta obra maestra interpretada de principio a fin por su voz original.
Feuerschwanz llegó por primera vez a Buenos Aires con una propuesta bastante clara, aunque no necesariamente en los términos más obvios. Lo suyo no pasa por la reconstrucción histórica ni por una lectura rigurosa del imaginario medieval. En todo caso, se trata más de mezclar referencias, exagerarlas y armar algo que funcione en vivo, sin preocuparse demasiado por la coherencia.
Esa lógica se sostuvo de principio a fin. Desde el arranque con “Drunken Dragon”, la banda marcó el tono con una energía alta, estética recargada y una actitud que oscila entre lo épico y lo paródico sin frenar en ningún punto intermedio.
El set avanzó con temas como “Memento Mori”, “Untot im Drachenboot” y “Knightclub”, manteniendo una dinámica bastante constante. No hubo grandes sorpresas en la estructura. La banda se apoya mucho en la interacción y en la construcción de un clima donde el público compra rápido lo lúdico del encuentro.
Y ese juego tiene reglas propias. Hay personajes, coreografías, props, gestos exagerados y una mezcla bastante libre de mitologías y referencias. Todo convive sin demasiado orden, pero tampoco parece ser un problema para quién compra la entrada. Más bien al contrario, esa falta de rigor es parte del atractivo.
También es cierto que el humor de la banda no siempre es sutil. Hay momentos que rozan lo obvio o lo repetido, y cierta estética que puede sentirse un poco forzada. Pero en vivo, eso no genera demasiado ruido porque está integrado al espectáculo. No hay intención de disimularlo ni pedir disculpas por su humor, a veces, old fashioned.
En lo musical, la banda se sostiene bien. Guitarras firmes, arreglos folk bien resueltos y un uso efectivo de instrumentos como violín, gaita y flauta. No buscan destacarse de forma individual, no hay otros protagonistas más allá de los vocalistas que sostienen el conjunto. En general, todo está puesto al servicio del clima y la propuesta.
El tramo medio de la presentación, con temas como “Bastard von Asgard”, “Name der Rose” y “Ultima Nocte”, reforzó ese equilibrio entre lo épico y lo descontracturado. El público acompañó sin resistencia, sumándose a los coros y a las dinámicas que la banda impuso.
Después aparecieron los momentos más descolocados. Un solo de batería que derivó en “They’re Taking the Hobbits to Isengard” y un cover de “Dragostea din tei” terminaron de confirmar que el show no sigue una lógica demasiado rígida. Puede parecer innecesario, defender covers en vivo es difícil y más aún cuando se juega con poca sobriedad. De todas maneras, todo esto también define bastante bien de qué va la banda.
Con Ben Metzner ya abajo del escenario y saltando rodeado de gente se anticipó el cierre. “Valhalla”, “Rohirrim” y “Das Elfte Gebot” mantuvieron la misma línea. Energía constante, sin buscar un gran remate ni cambiar el tono.
Feuerschwanz no apunta a la precisión ni al detalle fino, ya se sabe. Tampoco parece interesarle demasiado. Lo que ofrece es algo más simple, tan solo una noche para sumarse al código, reírse un poco, bailar y dejarse llevar por un encuentro que no se toma demasiado en serio. Este show fue irregular por momentos, exagerado en otros, pero exitoso en lo que busca. Al final, la sensación que quedó fue bastante clara. Ver a esta banda, más que un recital en sentido estricto, fue una excusa para pasarla bien con tus amigos.
Por Sofia Alvarez
PH: Martin Darksoul (Cortesía Icarus )
La última visita de Beyond Creation, en el año 2023, había dejado muy buenas impresiones en quienes asistieron. Para esta nueva ocasión, la expectativa era grande, tanto por lo que fue la última vez, como por quienes se sumaron a la gira. Fallujah, desde Tennessee, Estados Unidos, se encuentran girando junto a los canadienses, y por su parte, debutarían en nuestro país. Originariamente la fecha iba a tener lugar en el Teatro Flores, pero luego se pasó al Teatrito. Del plano local, formaron parte de la fecha Lesa Humanidad, Exitium Creation y Expiration.
Por cuestiones laborales, de horarios y de distancias, no pude llegar a ver a la gente de Lesa Humanidad ni a la gente de Exitium Creation. A los primeros pude verlos en numerosas ocasiones, siendo fervientes exponentes del death metal más clásico y old school. A los segundos no pude verlos aún, por lo que me interesaba llegar, pero habrá nuevas oportunidades. Para el momento de Expiration, aún faltaba entrar el grueso de la gente que aparecería luego. Aún así, el trío brindó un set de death metal potente, con gran predisposición y energía.
La previa local había culminado, y quedaba esperar por los dos platos fuertes de la noche. Fallujah viene de editar su último disco, Xenotaph el año pasado, por lo que todavía lo están presentando. Tuvieron orígenes mas marcados por el deathcore y tienen un presente mas emparentado con el death metal técnico y progresivo. La banda salio a escena con «Kaleidoscopic Waves» de su mas reciente trabajo. Los músicos presentaron una gran energía y alegría, tanto arriba del escenario, como también se vería luego al culminar el mismo, bajo el escenario. Sobretodo su cantante, Kyle Schaefer, quien se sumó a la banda en el 2022, se mostró muy movedizo, interactuando con el público, arengando y agradeciendo en toda oportunidad que tuvo. Además, dio cátedra vocal al ir y venir entre guturales furiosos y voces limpias y tranquilas. La banda hizo un breve repaso por sus inicios, finalizando su set, al interpretar «Sapphire» y «Cerebral Hybridization», anunciada por Schaefer para los fanáticos de la primera época de ellos. Finalmente, y luego de un breve pero contundente debut, Fallujah se despidió con la aclamada y festejada «The Void Alone» del disco Dreamless (2016) y con «Xenotaph», del disco homónimo. Al culminar la fecha, se vio a los músicos charlando y sacándose fotos con la gente.
Bastante mas gente que con las bandas anteriores llegó, o se acercó, para el momento de Beyond Creation. La banda se encuentra celebrando los 15 años del disco debut The Aura, por lo que lo están tocando en su completud y en el orden que presenta la placa. Así, la presentación de los canadienses comenzó con «No Request for the Corrupted» seguida de «Coexistence», con la gente coreando el riff principal. Actualmente la banda esta conformada por Simon Girard en guitarra y voz, Kévin Chartré en la otra guitarra, Philippe Boucher en batería y Hugo Doyon-Karout en bajo. Que Simon Girard tiene pinta de tipazo es un hecho. Además es una bestia como músico, con un gutural reconocible y muy personal, y con una destreza para tocar la guitarra mientras canta, notable. Los demás músicos están a la par en tanto capacidad y es por esto que Beyond Creation es lo que es, sin lugar a dudas. Girard ,a su vez, no le escapa a la conversación con el público, y en un español excelente, que no se limita únicamente al saludo protocolar sino que introduce temas, aclara lo que están celebrando y demás.
«Omnipresent Perception» marcó uno de los momentos mas festejados, siendo ya un clásico de la banda. Una de las cosas más repetidas en aquellos que los vieron en el 2023, fue el sonido que la banda presentó, destacándolo como superlativo. Hay que decir que en esta nueva visita, el sonido fue nuevamente impecable, cosa difícil de encontrar por lo general. Siempre mejora la experiencia que el sonido sea bueno, pero uno tiene la sensación que con estas bandas, aún mas, y que puede así deleitarse con los pequeños detalles, y perlitas en cada una de las canciones.
La gente por su parte fue muy receptiva para con la banda. Coreando riffs, agitando entre tema y tema y armando una ronda, que aunque con pocos integrantes, tuvo sus momentos de violencia y gedencia. The Aura cierra con «The Deported», por lo tanto fue el último tema de la placa en sonar. Mas allá del disco celebrado, y antes de despedirse del escenario, la banda tocó el single que vio la luz en febrero de este año, «Reverence», para luego cerrar definitivamente con «In Adversity» del disco «Algorythm» del año 2018, altamente ovacionada.
Así, Beyond Creation se presentó una vez mas en nuestro país, cumpliendo y superando expectativas, demostrando por qué son un nombre importante en lo que al death prog y al death tech refiere, y por si fuera poco, con Fallujah, quienes debutaron en nuestro suelo de la mejor manera posible. Como dice hoy en día la gente mas joven, el piberío, Beyond Creation y Fallujah estuvieron farmeando aura.
Por Juan Cordiviola
PH: Cecilia Principe
Galeria Completa
Seven Spires tocó en una sala más chica de la prevista y, contra todo pronóstico, eso terminó jugando a favor. El pase de Uniclub a BULA achicó el escenario, la distancia y también el margen de error. Posiblemente por precios altos en un momento económico complicado, por la difusión o por una fecha incómoda, había menos gente de la esperada, pero lo que se generó tuvo otra densidad. Todo se sintió más directo, más cercano y más único en cierto modo.
El primero en el lineup fue Innerforce que abrió la noche con un power metal firme, sin rodeos, ideal para poner en marcha la fecha. Después, Intrascendence, llegados desde Chile, cambiaron el clima con temas más largos, estructuras más abiertas y un enfoque progresivo que amplió el rango. Dos propuestas muy distintas que terminaron funcionando bien en conjunto.
Y entonces, Seven Spires. La banda de Boston llegó con varios discos que la vienen empujando dentro del circuito como “Solveig”, “Emerald Seas”, “Gods of Debauchery” y una identidad difícil de encasillar. Hay base sinfónica, hay power, hay momentos extremos y cierto pulso teatral que aparece y se va. Lo destacable es que en vivo, todo eso encuentra una coherencia bastante natural.
El set recorrió distintas etapas del grupo sin sentirse fragmentado. “Songs Upon Wine-Stained Tongues”, “Almosttown” y “No Words Exchanged” marcaron un arranque sólido, con esa mezcla de melodía y cambios de intensidad que la banda maneja con soltura. En general, la sensación fue de continuidad más que de temas sueltos.
Adrienne Cowan concentra buena parte de la atención, pero no sólo por su presencia y estética. Lo que destaca es el control. Cambia de registro lírico a gutural con una naturalidad que, en un espacio chico, impacta mucho más.
Al mismo tiempo, la banda funciona como bloque y ahí aparece uno de sus puntos fuertes. El manejo de los contrastes está integrado al armado del show. “Love’s Souvenir” y “The Old Hurt of Being Left Behind” bajaron la intensidad y generaron un momento más íntimo, sostenido por el silencio y la atención del público, algo que, sin dudas, en una sala más grande sería más difícil de lograr.
Entre temas, la conexión fue super perceptible. Cowan se tomó un momento para frenar y poner en palabras lo que estaba pasando, sorprendida por estar tocando tan lejos de donde nacieron esas canciones. Su emoción pareció sincera y para nada afectada por la baja concurrencia. Peter de Reyna, por su lado, se movió con otro tono. Cuando apareció el “olé olé”, se rió, trató de entenderlo y preguntó si tenía que ver con el fútbol. Después sumó un comentario simple, celebrando que la escena local del metal siga activa. En el contexto de la noche, ese tipo de cosas sumaron cercanía.
El cierre con “Gods of Debauchery” mantuvo la línea del resto del show. La intensidad se sostuvo sin necesidad de un pico final marcado. El formato más chico permitió ver detalles que muchas veces quedan diluidos, desde gestos mínimos hasta la interacción constante entre los músicos y quiénes estaban presentes.
Cuando terminó, la salida fue tranquila. Parte del público empezó a irse, pero Peter de Reyna se quedó en el escenario, avisando que podía firmar cosas, sacarse fotos y charlar con quien se acercara. Un gesto simple que encajó perfecto con el tono general de la fecha.
La primera visita de Seven Spires a Buenos Aires quedó lejos de cualquier lógica de masividad. Lo que se dio fue un encuentro cercano, con una banda en crecimiento y un público que respondió desde la entrega. Un gran recuerdo para todos.
Por Sofia Alvarez
PH: Mastermind (Cortesía Heresy Metal Media)
Cuando se cumplieron dos años del fallecimiento de Pato Larralde me acerque a Groove por motus propio. Nos encontramos con parte del Staff de esta redacción en Club V y salimos para Palermo. Allí más amigos y amigas se fueron congregando en lo que sería la primera, y no última, celebración de quien fuera una de las voces del undeground del metal nacional. El fin de semana pasado fue algo similar. Parte del equipo se reunión en el barrio de San Telmo y emprendió viaje a la Ceremonia Sureña.
Si mi memoria no falla desde que empece a ir a conciertos de Sauron, y luego de Los Antiguos, varios de ellos fueron por motivo de festejos de cumpleaños del Pato. También de JB, de hecho. En este nuevo homenaje, el viejo cumpliría 60. Major Fuertes, su compañera de vida, convocó a Sangre de Barro, Los Abismales y Averna para celebrarlo. A ellos se sumaron Santiago Rua de Poseidotica, Temo Romero de Serpentor, Guille Marmol de Eterna Inocencia, entre otros.
El vocalista de Sauron y Los Antiguos se encontraba internado cuando falleció a causa de complicaciones derivadas del Covid-19. La conmoción en la escena fue total. No solo desde el rock llegaron los mensajes de aliento a familia y allegados, el mundo de folklore dió también su tributo. También desde otras discplinas artisticas. Hoy, a cinco años, elegir un puñado de canciones de una de las plumas más afiladas e interesantes pareciera ser una tarea titànica. Sin embargo, Sangre de Barro, trío armado por Juan Marcos (ex-Sutrah) en guitarra y voz, Seba Romani (ex-Narcoiris/Mondo Dromo) en batería y Cobra Rod (Poseidotica) en bajo se las ingenió pare hacer hincapie en su propia novedosa, pero potente historia y luego homenajear a Larralde con «Niño Lobo» (Sauron) y «Te lo vengo diciedno» (Los Antiguos).
PH: Cecilia Principe
Mike Vescera se presentó el 19 de abril en el marco del Reborn Tour 2026 en Galpón B con un show imponente y nostálgico. Tandem, Gunner y Presto Vivace estuvieron como bandas invitadas.
Tandem fue la primera banda en abrir la noche. Cada vez que veo sus shows logran transmitir una energía única. La banda funciona a la perfección: la propuesta de ellos se basa en fusionar estilos, donde hay temas con claras influencias de metal neoclásico, en los que los integrantes logran mostrar todos sus dotes musicales. El tándem, valga el juego de palabras, entre Lito Salerno en el bajo y Mario Ruscio en la guitarra, y particularmente en los solos, es para disfrutar una y otra vez. Javier Dular le pone una impronta propia a los temas con su gran registro vocal, Rocky Maesano es un motor en la batería y una ejecución magistral de Gabriel Fajardo en teclados. También en su performance hubo temas hard rockeros y con tintes de heavy metal.
Luego, en segundo lugar, fue el retorno de un viejo conocido a las arcas de Anubis Music: Gunner. La propuesta de ellos ya es conocida debido al amplio recorrido que tienen a través de los años: sonidos vintage que remontan a la época dorada de bandas como Bon Jovi, con tintes glam y canciones con estribillos gancheros que contagiaron a la gente. La dupla Samu Rocking en bajo y Roxx en guitarra sonó excelente, Javier Barilari hizo lo propio con su voz aguda mientras que la batería y los teclados acompañaron a esta gran presentación.
Luego de dos shows enérgicos, llegó Presto Vivace, para dar un toque de gala a la noche. La banda viene de un excelente 2025 donde celebraron 30 años de trayectoria. Como es costumbre, los temas son de larga duración, donde Marcelo Pérez Schneider en bajo capta la atención del público con sus performances solistas. No sé si el tiempo daba, pero me hubiera gustado que tanto Luciano Pérez Schneider en guitarra como Martín De Paz en batería tengan sus momentos de performance solista. Palabras aparte para la dulce y encantadora voz de Brunella Bolocco Boye que enamora a todo aquel que la escuche.
Por último, lo más esperado: la voz vigente del metal neoclásico. Mike Vescera se hizo presente acompañado de músicos impresionantes, con un oído clínico y técnica admirable: Matías Britos (bajo), Rey Fernández (batería), Matías Steinberg (teclados) y Charles Lattuada (guitarra).
En esta presentación de 15 temas, el cantante repasó su exitosa carrera en las bandas en las que ha participado como Loudness aunque la mayoría fueron de su gloriosa etapa con el guitarrista sueco Yngwie Malmsteen. Si me preguntan el pulso del show, yo diría que se mantuvo en una sola línea siempre, pero una línea bien arriba: no daba respiro para nada; es más, por momentos hubo hasta pogo incluido. Algunos temas que interpretó para que sepan la magnitud de lo que fue este nostálgico show fueron: “Never Die”, “You Shook Me”, “Soldier of Fortune” (para mí, uno de los momentos más épicos) y “Vengeance”. A pesar de que ya estábamos próximos al lunes, eso no se hacía notar en Galpón B; al contrario, nadie se percató de la hora porque el clima era festivo.
Faltaba una perla que iluminó la noche y fue el adiós de Mike: interpretó el cover de Rainbow, “Long Live Rock and Roll”, como no se podía finalizar de otra manera, con esta frase que ya es muy usual en el mundo del rock y el metal. Luego de finalizado el show, entre gritos y aplausos, se retiraron y, muy amablemente, después de un break, Mike descendió a saludar a los fans y tomarse fotos.
Es increíble cómo un músico de la talla de Mike Vescera genera en el público. Un show enérgico, nostálgico y vigente: a Vescera, sin dudas, el paso del tiempo lo hace cada vez más joven, y eso en sus shows queda más que claro.
Por Sergio Silva
PH: LuliLoop
Por tercera vez en Argentina, Lucifer regresa a Uniclub para reafirmar su lugar como una de las bandas más sólidas del heavy rock actual. Liderados por Johanna Platow, el proyecto se consolidó a lo largo de más de una década construyendo un sonido que dialoga directamente con el hard rock y el doom de los 70, pero ejecutado con una precisión y una identidad absolutamente contemporáneas.Desde su creación en 2014, la prolífica banda liderada por la cantante Johanna Platow ha lanzado cuatro álbumes electrizantes en Rise Above LUCIFER I y Century Media Records LUCIFER II-IV, así como numerosos álbumes independientes. Recientemente el grupo ha lanzado su quinto álbum de estudio LUCIFER V, el primero con su nuevo sello Nuclear Blast Records. Sencillos impregnados de hard rock, proto-heavy metal, doom y rock ocultista de los años 70, con un guiño a sus principales influencias como Black Sabbath, Pentagram y Blue Oyster Cult.
Actualmente, Platow es acompaña por una nueva formación casi está integramente conformada por mujeres. Las músicas son Claudia González Díaz bajo (barcelonesa también miembro de CACHEMIRA), Rosalie Cunningham guitarra, Coralie Baier guitarra (ATLANTEAN KODEX, ANTIPEEWEE) ymás Kevin Kuhn en batería (TRACER)
Cabe destacar que Lucifer ha sido nominada dos veces al GRAMMY sueco en la categoría ‘Mejor Álbum de Hard Rock/Metal’, así como al Premio de la Radio Sueca P3 y varias nominaciones al GAFFA.
Para el show en argentina el próximo jueves 23 de abril en Uniclub, el grupo va a estar acompañado de las bandas locales Martes Negro y Vivenmueren, para que cada una aporte cuota de riffs oscuros y gancheros. Las entradas con promociones 2×1, con descuento y 3 cuotas sin intereses a través de @tiendanoiseground y a través de sistema alpogo.
Dream Theater es, sin dudas, una de las bandas de metal progresivo más importantes de los últimos tiempos. Con 40 años de trayectoria, la química que unió a sus integrantes en la década del 80 sigue aún intacta, y se puede percibir en la energía de sus convocantes recitales en vivo. El éxito radica tanto en la interacción y la hermandad de sus virtuosos músicos, como en la armonía y prolijidad con la que tocan sus instrumentos. El grupo llega a la Argetina con un show único el 24 de abril en el Movistar Arena para interepretar su último disco Parasomnia y el clásico A change of season.
El público argentino, reconocido mundialmente por su energía y pasión, será nuevamente parte de una experiencia única: tres horas de virtuosismo, emoción y una puesta escénica diseñada especialmente para esta nueva etapa de la banda. Tras un 2025 histórico con el exitoso tour por sus 40 años de carrera, la banda ícono del metal progresivo Dream Theater anuncia su esperado regreso a la Argentina con un concierto imperdible el 24 de abril de 2026 en el Movistar Arena. Será una noche especial bajo el formato “An Evening With Dream Theater”, donde la formación clásica —James LaBrie, John Petrucci, John Myung, Mike Portnoy y Jordan Rudess— presentará su aclamado álbum Parasomnia en su totalidad, además de repasar clásicos y favoritos de sus cuatro décadas de trayectoria.
Lanzado el 7 de febrero de 2025, Parasomnia marcó el regreso de la formación más emblemática de Dream Theater y se convirtió en un suceso global. Con una duración de 71 minutos, el álbum debutó en el #1 de Billboard Top Hard Rock Albums, Hard Music Albums y Current Rock Albums, vendiendo más de 18.000 unidades en su primera semana .
Producido por John Petrucci, con ingeniería de James “Jimmy T” Meslin y mezcla de Andy Sneap, Parasomnia ofrece una exploración conceptual sobre los trastornos del sueño, desde la parálisis nocturna a los terrores nocturnos. Hugh Syme —histórico colaborador— vuelve a aportar su visión en el arte de tapa.
Con millones de discos vendidos, miles de shows alrededor del mundo y un GRAMMY® ganado por “The Alien”, Dream Theater continúa consolidándose como la banda más influyente del metal progresivo. Sus álbumes han sido destacados en listas históricas de Rolling Stone, Guitar World y otros medios especializados, mientras que su base de fans crece con cada nueva etapa creativa .
El regreso de Mike Portnoy al grupo marcó un nuevo capítulo emocional y musical, que hoy se cristaliza en Parasomnia y en esta gira que redefine el concepto de espectáculo progresivo. Su impacto se extiende por cuatro décadas, con discos emblemáticos, giras mundiales y un legado que continúa inspirando a músicos y fans en todo el planeta.
A change of season es una placa que marco un antes y un después en el grupo. Consta de dos grandes partes, la primera, homonima al disco A Change of Seasons, que es un trabajo que venía haciendo la banda después el lanzamiento de su disco When Dream and Day Unite, de 1989, cuyas primeras versiones pueden escucharse en los demos de su disco posterior, Images and Words. Sin embargo no fue lanzada hasta 1995. La curiosidad de este canción es que tiene aproximadamente veintitrés minutos de duración y consta de siete temas, todos continuados. La segunda parte contiene temas de un recital dedicado a las influencias musicales de la banda.A change of season también es el debut del teclista Derek Sherinian con Dream Theater, quien reemplazó a Kevin Moore.
Actualmente, Dream Theater está conformada por James LaBrie, John Petrucci, John Myung, Mike Portnoy y Jordan Rudess y es considerada como una institución del metal progresivo.
Las entradas para el show de Dream Theather están a la venta en la página del Movistar Arena









