
Son realmente pocas, por suerte, las bandas históricas y pioneras del death metal que aún no tocaron en Argentina. Hay casos que lamentablemente ya son irreversibles como el de Death, por cuestiones obvias. Otro caso también, y parecido al anterior, es Bolt Thrower. Bandas como Morbid Angel, Dismember, Obituary, Deicide, Suffocation, Napalm Death o Cannibal Corpse ya se han presentado en nuestro país y algunas en más de una ocasión incluso. Entonces, y luego de esta pequeña introducción y repaso histórico, que una banda importante debute en pleno 2026 es, cuanto menos, llamativo. Tal es el caso de Six Feet Under, que debutó el pasado martes 27 de octubre en suelo argentino, en El Teatrito. Fueron acompañados por Buena Muerte, Lesa Humanidad y Matan S.A.
Las bandas soportes fueron inteligentemente seleccionadas y muy acordes a lo que Six Feet Under es y propone. Es decir, death metal simple, directo, al punto y sin tanto adorno. Buena Muerte fueron los primeros en aparecer. El trío cuenta con un disco editado en el año 2024, Catalepsia. A continuación, Lesa Humanidad hizo lo suyo. Con su tercer disco lanzado en el 2024 también, la banda suele estar presente en fechas importantes. Su vocalista, Sergio Rodríguez es un gran frontman y no deja de moverse, gesticular y hacer movimientos mientras canta. El último acto soporte fue el de Matan S.A. Y nunca mejor dicho acto, porque ya sabemos que lo que proponen Wata y compañía es más que un mero show musical, es más bien una performance casi teatral. Con Silvina Harris como invitada, y con las conocidas túnicas, la banda dejó todo listo para recibir a los debutantes norteamericanos.
Si bien Six Feet Under como banda nunca se había presentado en Argentina sus músicos más emblemáticos e importantes, Chris Barnes y Jack Owen sí. Ambos estuvieron en aquella recordada presentación en Obras Sanitarias, en el marco del Roadrunner Festival junto a Deicide, Ratos de Porao y Escabios. Un dato de color, es que el baterista de Six Feet Under, Marco Pitruzzella, grabó las baterías de Stirring Clots (2021), de los argentinos Neoplasia.
El ambiente en el recinto porteño se podía palpar. Mucha expectativa, mucha energía contenida por estar a punto de ver nuevamente, y por primera vez para muchos, a leyendas vivas del death metal. Owen es una eminencia en el género, y Barnes de los nombres más importantes sin lugar a dudas. Ambos partícipes de una de las bandas, sino la más importante, del death metal, como lo es Cannibal Corpse. Sentando las bases de cómo debía tocarse, y cómo debía encararse ese tipo de música, crearon cuatro discos que para muchos, y después de tantos años, es la mejor época de la banda. Así, y con este contexto, el telón se abrió y dio lugar a los músicos.
El death metal groovero estaba entre nosotros y Barnes se hizo amo y dueño con su sola presencia. «War is Coming» y «Silent Violence» dieron el puntapié inicial. Y algo inmediatamente se hizo notorio entre todos, algunos compartiendo miradas cómplices, otros tratando de hacerse escuchar por sus cercanos. La voz de Barnes, tan criticada y con mucha razón, esta vez, en vivo, tuvo una potencia y una profundidad sorprendentes. No se lo vio contenido en ningún momento, growls graves y oscuros, y su ya tan característico grito desgarrado fueron una constante durante toda la presentación.
«Revenge of the Zombie» y «Lycantropy» siguieron, en lo que fue un inicio a puro Haunted (1995) y Warpath (1997). Si bien no se explayó nunca en demasía, el vocalista aprovechó algunos silencios entre tema y tema, para agradecer y hacer breves comentarios al público. Se lo notaba contento y de buen humor. De manera más tranquila, Owen ejecutó cada riff de manera concentrada y muy afilada.
Otro disco muy festejado fue Maximum Violence del año 1999, con dos temas al hilo: «Feasting on the Blood of the Insane» y «Victim of the Paranoid». El estilo de la banda hace que la ronda y el pogo sean una mezcla entre saltos alegres y choques violentos de cuerpos. Pero en todos se hacía presente una gran sonrisa en sus caras.
Six Feet Under vino con disco nuevo bajo el brazo, Next to Die, de este presente año. Sin embargo no fue para nada una gira presentación del mismo, de hecho sólo «Mister Blood and Guts» sonó, tema entre death metal y punk muy bailable por cierto. Este nuevo material, notablemente superior a sus antecesores para quien escribe, da muestras de la vigencia de la banda, que a pesar de todo, sigue activa.
Uno de los temas más esperados y también agitados, coreados y cantados fue sin dudas «Human Target». Por otro lado, y desde un lugar más divertido, el cover tan popular de «T.N.T.» de Ac/Dc llevó hasta al más cara de malo, a saltar y gritar.
Ya hacia el final, Barnes agradeció a todos, dijo que volverían y anunció que restaban solo dos temas para finalizar. Una euforia evidente invadió el lugar. Haciéndose eco de esto, dijo también que eran dos muy buenos temas y que ya todos sabíamos de qué se trataba. Así y para terminar a pura violencia y agresividad, y mucha nostalgia, «Stripped, Raped, and Strangled» y «Hammer Smashed Face» de Cannibal Corpse, sacudieron por completo a todos.
Six Feet Under tocó en Argentina. Chris Barnes, la voz de un género, escupió growls y gritos por doquier, cerrando bocas de muchos que desconfiaban de su poderío vocal. Una noche histórica con temas que debían sonar en vivo en nuestro país y por sus creadores hace mucho tiempo. Cátedra, presencia y nostalgia fueron parte de una noche inolvidable para cualquier amante del death metal.
Por Juan Cordiviola
En un mes plagado de shows, con variopintas ofertas para todos los gustos, tuvimos también el regreso al país de Malevolent Creation. La leyenda del death metal volvió a pisar suelo argentino con motivo de celebrar los 35 años de su clásico The Ten Commandments. Como invitados especiales para este tour, también dijeron presentes los alemanes Mystic Circle, quienes regresaban a los escenarios tras 20 años.
La tarde empezó temprano, con tres actos nacionales (quizás demasiados) que iniciaron el fuego y dieron abrigo a aquellos que tímida y lentamente iban dando el presente. Llegar al microcentro un viernes a hora pico supuso una verdadera travesía. Una vez sorteados todos los obstáculos, Lesa Humanidad nos dio la bienvenida. Los muchachos hace años vienen levantando la bandera del brutal death metal con una solvencia impecable, y aquella oportunidad fue una de las mejores presentaciones de la banda que pude presenciar. Si lo tuyo es la veta mas brutal del death metal, en Lesa Humanidad encontrarán un sólido exponente nacional.
Como dije antes, Mystic Circle regresó a los escenarios, y para nuestra sorpresa, Argentina estaba en su plan de destrucción masiva. La banda alemana, llevada adelante por los clásicos Aaarrrgon y Graf Von Beelzebub, salió al escenario y pese a mas de uno (entre los cuales me incluyo) éramos ajenos a su propuesta, rápidamente caímos en el hechizo. Black metal hecho y derecho, pero que balanceaba de manera exquisita la melodía con la agresión propia del black metal alemán. Un set de 40′ aprox. y una recepción mas que adecuada por parte del público, hasta le perdonamos el «¿Como están, Sao Pablo?»
La espera se hizo eterna. No, no hablo desde la última visita de la banda, sino entre el intervalo entre una banda y otra.
Finalmente, el telón se abrió y «Eve of Apocalypse» no pateó la cara sin permiso. Rápidamente llegó «Premature Burial» para comenzar los festejos de The Ten Commandments. En sólo dos canciones Malevolent Creation nos tiró su cv encima y mostró por que son uno de los nombres obligatorios si hablamos de la escena de death metal de Florida.
La violencia dijo presente arriba y abajo del escenario, las huestes se encargaban corresponder esa violencia que venía desde arriba, sobre todo cuando sonó esa perla del Stillborn llamada «Dominated Resurgency».
El sonido, si bien lejos estuvo lejos de ser el indicado, se fue acomodando con el correr de las canciones y me hizo pensar: ¿Para qué tres guitarras?. Pero bueno, poco importó en ese momento.
«Infernal Desire» y «Living in Fear», extraídas del Eternal (1995), le dieron paso a otra de joyas: «Multiple Stab Wounds», ultima canción que sonó del The Ten… Y aquí un parate. La gira fue anunciada como celebración del 35° aniversario del disco «The Ten Commandmets», por lo cual uno podía esperar que suenen varias o incluso todas las canciones de ese disco. Esa noche la banda tocó sólo dos e incluso hubo discos del cual tocaron mas canciones. En fin…
Ya para el tramo final, «Carnivorous Misgivings» le dio paso a «Blood Brothers, encargada de poner fin a la noche.
Si bien se esperaba otra cosa de la banda, aquel viernes Malevolent Creation demostró que tiene una espalda plagada de clásicos del género y que mas allá de celebraciones y aniversarios, puede valerse de toda su obra y no sólo de aquellos trabajos de antaño.
Con el correr de los días, nos enteramos que hubo algunos conflictos en el seno de la banda, pero eso es tema para otra discusión.
Por Martin Tula
Ph: Cuervo Deth
Motionless in White regresa a Buenos Aires el 3 de marzo con un show único para celebrar sus más de veinte años de trayectoria en el C Art Media.
Tras más de 10 años de ausencia, La banda estadounidense de metal y hardcore esembarca en Argentina de la mano de MTS Agency y Foggia Company para presentarse el 3 de marzo de 2027 en el C Art Media, en el marco de su gira: The Come To Latin America Tour cerrando un círculo con su séptimo álbum de estudio Decades.
Desde hace más de veinte años, el quinteto de Scranton, Pensilvania, integrado por Chris Motionless (voz), Ricky Olson (guitarra), Ryan Sitkowski (guitarra), Vinny Mauro (batería) y Justin Morrow (bajo), habita su propio rincón sombrío de la música y la cultura alternativa. El estilo único de la banda ha atraído magnéticamente a un público apasionado, impulsando un crecimiento sostenido que los llevó desde el cinturón industrial estadounidense hasta convertirse en una fuerza arrolladora capaz de encabezar conciertos en grandes arenas. Su ética de trabajo independiente (D.I.Y.) impulsa la evolución de un universo inmersivo en el que una impactante propuesta visual está a la altura de la magnitud de su sonido. El nombre de la banda proviene de la canción «Motionless and White» de la banda Eighteen Visions. aprobado por está ultimo y que describieron como un gran honor.
“Nunca tuvimos miedo de correr riesgos. Esta banda no solo ha durado dos décadas, sino que también ha sobrevivido a todos los obstáculos que enfrentamos. Seguimos trabajando sin descanso. No importa cuánto expandamos el universo de Motionless In White, siempre vamos a preservar el corazón, el alma y las raíces de donde venimos”, señala Chris, vocalista y líder de la banda. Cuando comenzó, el grupo tenía un sonido influenciado por el rock alternativo, el género emo y el post-hardcore. Sin embargo, al tiempo, optó por seguir un estilo musical metalcore altamente influenciado por bandas de metal gótico e industrial.
Los cambios de formación y la decisión de continuar
La banda se separó del guitarrista Michael Costanza para 2008 y trajo al actual guitarrista Ryan Sitkowski como su reemplazo. A pesar de haber firmado con Fearless antes de los meses previos al lanzamiento de la versión EP de When Love Met Destruction, se distribuyó a través de Tragic Hero el 17 de febrero de 2009. Este no fue el únioc cambio de formación en los más de 20 años de carrera. Después del lanzamiento de When Love Met Destruction, el bajista Frank Polumbo dejó la banda debido a su creciente desinterés por el estilo musical que se había tomado. En su lugar, ingreso Ricky Horror. En 2011, el guitarrista Thomas Joseph «TJ» Bell fue despedido. Al cumplir suplencias Escape the Fate se vio en dificultades de cumplir agenda de ambos proyectos. Esto derivo en que Ricky Olson pase a tocar la guitarra rítmica y Devin Sola, ahora conocido como «Ghost», el bajo. Tras 17 años de giras por todo el mundo, Angelo Parente anunció su salida en por agotamiento de la industria y Brandon Richter fue anunciado como el baterista de reemplazo el 23 de abril de 2013. Richter dejo la banda tan solo un años después y dio paso a Vinny Mauro quien esta a cargo de la bateria hasta el día de hoy. En 2017, Josh Balz dejó MIW después de 10 años y su rol pasa estar a cargo de Cerulli y Mauro. Un año después Ghost debió abandonar el grupo por problemas de salud mentaly en 2019 Justin Morrow llego al grupo tras su salida de Ice Nine Kills. En 2025, los miembros activos Cerulli, Mauro, Morrow, Olson y Sitkowski, así como los exmiembros Balz, Bell y Parente, fueron incorporados al Salón de la Fama de las Artes y el Entretenimiento del Condado de Luzerne dando cuenta de la importancia del grupo en la industria musical.
Nuevo disco y gira mundial con parada en Argentina
Decades es el séptimo álbum de estudio de la banda y fue lanzado el 17 de julio de 2026 a través de Roadrunner Records. El álbum fue producido por Drew Fulk y Justin DeBlieck. El album celebra todos los estilos musicales por donde a incursionado la banda: metalcore, hard core, industrial y electronica siendo así una de las propuestas más ambiciosas de su discografia. Cuenta con las participaciones de Skylar Grey, Corey Taylor de Slipknot, Anthony Martinez de Dark Divine, Joey Arena de Outlier y un cover de Corey Hart: «Sunglasses at Night»
Las entradas para el show saldrán a la venta el próximo viernes 30 de octubre a través de la plataforma Passline. La jornada comenzará con la preventa fan a partir de las 10:00 hs (ingresando el código que envió la banda por sus redes sociales), seguida por la venta general desde las 12:00 hs. Como beneficio exclusivo, habrá 6 cuotas sin interés pagando con tarjetas del Banco Galicia. La banda estadounidense de metal y hardcore regresa a Buenos Aires show único para celebrar sus más de veinte años de trayectoria en el C Art Media.
La gente cantaba, saltaba, se abrazaba y bebía, la fila para entrar a la Arena Sur era eterna, casi toda la vuelta a la manzana.
Hace un rato había hecho efecto el ibuprofeno, mí cabeza paraba de girar y me permitía comenzar a enfocarme en el concierto. Estaba totalmente vendido, la gente se apretaba para avanzar antes de que salga El Tano, pero no había diferencia entre estar parado en un sitio u otro, solo con la música sonando para llenar el silencio del lugar, el público armaba sus rondas, ondeaban sus remeras y todos los rituales que envuelven un concierto tan importante.
— ¿tres años ya? que difícil de creer— pensé. Pero era cierto, Ricardo Iorio falleció el 24 de octubre del 2023, y conmemorando un nuevo aniversario, Claudio “El Tano” Marciello, evocaba a su memoria en una noche que solo se puede describir como: emocionante
Con las luces tenues y un montaje de fotos que recuerdan a la historia de Iorio, bajé mentalemnte la cabeza en muestra de respeto, pero el resto del público tenía otros planes. “Iorio es lo más grande del heavy nacional”, no se cantó, no se gritó, fue el latido de la de la escena nacional que se propuso a probar que con o sin idolos, seguirá bombeando sangre por siempre.
«Debes Saberlo», «Patria al Hombro», «Aguante Bonavena». Desde el inicio del concierto El Tano no dio un minuto de respiro, pero eso solo hace que el corazón lata más rápido. La gente hacía movimientos imposibles para llegar lo más adelante — ¿De donde salen? ya no queda más lugar atras mio— me pregunté.
Esto fue solo el principio de una larga jornada que duró dos horas y media. Aún así, entrada la mitad del recital, y con canciones como «Pensando en Llegar» y «Trillando la Fina» sonando, nadie en ningún momento aflojó. El tano se mantenía firme al frente del escenario, en cada canción, en cada solo, en cada palabra que le dedicaba al publico, el aire de la noche era el de valorar lo que estaba sucediendo, hacer aquella noche una más para el recuerdo, — Es terrible lo que está pasando hoy muchachos— Sonrió El Tano.
El descanso de cualquier forma llegó con «Ruta 76″, sonando acústica y dejando al público cantando, que ya con un poco de aire y la energía lentamente bajando, recibió un sacudón emocional primero con «Mí Credo», donde El Tano se limitó a tocar mientras un video de Iorio hacia las vocales, y luego se remató con «Se Vos». Se cantó, el calor era casi insoportable ya, el ibuprofeno estaba perdiendo su efecto, pero ¿quién se podría resistir? ¿Quién no sabe la letra? ¿No saben que ese mismo día se inauguró una estatua de seis metros de Iorio en Coronel Suárez, donde pasó sus últimos días de vida? Canten carajo…y se cantó.
El recital terminó poco después, por lo menos la parte dentro Arena Sur, como nunca antes, la gente se quedó fuera Amigos, cerveza, los mismos temas que habían escuchado recién, pero ahora desde las horribles bocinas de un auto…Me dediqué a hacer tiempo ahí hasta la dispersión comenzó de a poco, aunque no dudo que hayan visto el amanecer frente a las rejas negras del sitio, aunque yo no podía quedarme más tiempo, me tomé otro ibuprofeno.
Por Uriel Matusevich
Si hay algo que le gusta a Matt Harvey, es el death metal. Pero si hay algo que le gusta aún más, es la obra de Chuck Schuldiner, mas precisamente los trabajos de Death (que casi significan lo mismo).
El bueno de Matt comenzó despuntando el vicio con Exhumed allá por los 90s, pero de un tiempo a esta parte su tiempo es ocupado por dos proyectos que rinden tributo a la banda de Florida: Left to Die, banda de covers de Death, y Gruesome, banda que también tributa a la banda de Schuldiner, pero la búsqueda va mas que nada en recrear el sonido de cada de uno de sus lanzamientos en composiciones propias. Su reciente disco Silent Echoes (2026) sirvió como excusa para que la banda pise suelo nacional por primera vez.
Estamos en temporada alta recitales. Shows casi todos los días, o bien varios shows en la misma jornada, sumado a un contexto poco feliz, atentan contra estos shows que para los productores representa mas una apuesta jugada que una inversión segura. Los shows se realizan en lugares cada vez mas pequeños y la asistencia es cada vez menor. Pero dejemos ese debate para otro momento.
El telón se abrió y «Trapped in Hell» comenzó la masacre. Sin mucha dilación siguió «A Darkened Window» la cual le dio paso a una de las nuevas: la fantástica «Frailty». Sonido claro y potente desde el minuto cero y una celebración de la violencia tanto arriba como abajo del escenario, fueron una constante durante todo el show. Por otra parte, la banda presentó un line up algo renovado sin perder un ápice de violencia: Pierce Williams reemplazó al querido Gus Ríos en batería, Robin Mazen en los graves resultó una muralla, Daniel González en guitarra redefinió la palabra «prolijidad» mientras que Matt Harvey (guitarra, voz y dueño de la pelota) se vistió de Chuck y ciertamente se ganó todos los aplausos.
Promediando el show la banda siguió presentando nuevo material con «Shards» y «Condemned Identity». Cabe resaltar que el nuevo disco, su sonido, su diseño de producción, su arte de tapa y su espíritu están influidos por esa obra maestra llamada Human, y fue muy bien recibido tanto por el público como por la prensa mundial.
Ya para el tramo final la banda se inclinó a sus canciones mas viscerales, primero con «Savage Land» y luego con «Gruesome», canción que intentó ponerle fin a la noche pero que el clamor popular no lo permitió. Siempre hay tiempo para más y «Black Magic», cover de Slayer, puso fin a una noche de metal de muerte hecho y derecho.
A Gruesome le importa poco y nada reinventar la rueda, ellos sólo quieren hacerla girar a la mayor velocidad posible llevándose todo por delante. El debut de la banda en el país fue una cátedra de metal de muerte, pero también una carta de amor a uno de sus padres fundadores y principales arquitectos. Para aquellos que están en el death metal, Gruesome los saluda.
Por Martin Tula
Marky Ramones regresa al país el próximo sábado 8 de mayo de 2027 para presentar en vivo «Una noche en Buenos Aires», su nuevo álbum en vinilo que registra el show de su anterior visita en marzo de 2025.
BUENOS AIRES, 15 de Octubre. El romance histórico entre el público argentino y la leyenda del punk rock suma un nuevo capítulo. Marky Ramone, el legendario baterista de los Ramones y miembro del Rock and Roll Hall of Fame, regresa al país el próximo sábado 8 de mayo de 2027 al frente de su arrolladora banda Marky Ramone’s Blitzkrieg en el marco de una gira que incluye Colombia, Chile y Uruguay.
Este regreso no es una gira más: marca el lanzamiento oficial de «Una noche en Buenos Aires», un exclusivo álbum en formato vinilo que inmortaliza el concierto histórico que la banda brindó en suelo porteño en marzo de 2025. El vinilo captura la energía, el sudor y el idilio inquebrantable de una audiencia que nunca dejó de mantener viva la llama del punk.
Durante 15 años fue baterista de una de las bandas mas significativas del punk rock mundial: The Ramones. Ingreso en en 1978 para reemplazar a Tommy Ramone. Debuto en el disco Road to ruin (1978) dejo la banda cinco años después y regreso en 1986 hasta el fin de la banda. Además, grabo algunas de las baterías del disco solista de Joey Ramone Don’t Worry About Me (2002). Edito dos discos bajo el nombre Marky Ramone and The Intruders “Marky And The Intruders” y “The Answer To Your Problems?”; el segundo disco fue producido por Lars Frederiksen de Rancid y cuenta con la participación de Joan Jett.
Fiel a su estilo de «1, 2, 3, 4″ sin respiro, el show del 8 de mayo será una descarga de adrenalina pura. Marky Ramone’s Blitzkrieg interpretará los clásicos de la mítica banda neoyorquina en un setlist letal de más de 30 himnos, incluyendo infaltables como *»Blitzkrieg Bop», «I Wanna Be Sedated», «Sheena Is a Punk Rocker», «Rockaway Beach» y «Pet Sematary»*, entre otros.
La banda de Marky incluye en sus filas desde el 2016 a Pela en voz. Vocalista y compositor vasco, criado musicalmente por Ramones y por el punk que se hizo en Euskadi en los 80´s. Es el frontman de Sumisión City Blues, con los que ha editado un LP y varios singles. Anteriormente publicó varios trabajos con bandas punk-rock como Obligaciones o Los Tornillos. El cuarteto de Marky se completa con Marcelo Gallo (guitarra) y Martín Sauan (bajo). Esta formación es la que grabó Una noche en Buenos Aires.
A sus más de 70 años y con la misma energía demoledora que lo consagró en los escenarios de todo el mundo, el último eslabón vivo de la era dorada de los Ramones vuelve a la que considera su segunda casa para demostrar por qué el punk rock nunca va a morir.
Las entradas para el show de Marky Ramone ya estan disponibles a traves de Passline.
‘No es una despedida, volveremos a vernos pronto’, dijo Bruce Dickinson sobre el final del segundo show de Iron Maiden en el Estadio Tomás Adolfo Ducó. Celebrar 50 años de un proyecto como Maiden no es para menos. Hoy, la banda ya es una institución, una marca. Pero por sobre todo, un sentido de pertenencia. Si hay algo que es celebratorio es ver el traspaso generacional entre el público. En los sectores más álgidos, aquellos vitales que saltan, empujan y corren en círculos. Rodeando a estos, los veteranos. El primero de los conciertos estuvo agotado y este segundo al límite. La fidelidad como insignia.
De 1992 a 2026, Iron Maiden dio 14 conciertos en el país. No dudo al afirmar que esta gira, Run For Your Life Tour, pelea el podio. Primero, es menester mencionar algunas salvedades, al menos debatibles. Es cierto que Nicko McBrain ya no forma parte de la banda y que si bien Simon Dwason cumple correctamente con el puesto, la diferencia es notoria. Por otra parte, ya no hay trapos, ni cortinas ni utilería física. La digitalización también llego a la doncella y los escenarios ahora son prácticamente con pantallas. Dicho esto, vamos a porque considero lo que considero sobre esta gira y particularmente sobre estos shows…
En marketing, la tarea para que el consumidor sea fiel al producto es casi una tarea titánica. Es verdad, la música es arte y lejos esta del consumismo del capitalismo que explota al hombre por hombre, pero así y todo tiene sus lazos en común. Iron Maiden es música, pero también tiene una figura como Eddie y su propia línea de cerveza. En la antesala de los conciertos hubo un Pop Up Store , el Eddie’s Bar, con productos importados de primera línea y una ocupación de fanáticos enfatizados por el Up The Irons. A lo largo de 50 años, Iron Maiden logró crear una fidelidad pocas veces vista en el mundo músicos.
El recorrido de Iron Maiden a Fear of the Dark estuvo marcado por 17 canciones. A esta altura, todas son clásicas de la banda y del heavy metal en su totalidad. El saldo positivo de esta gira es el orden de la misma, pero otras perlas absolutas que salieron especialmente para el tour. Después del inagotable «Doctor Doctor» de UFO, una suerte de acto introductorio se apodero de las pantallas. Son las calles de Eddie y son retazos de parte de la historia de una de las bandas más importantes del género. “Murders in the Rue Morgue” desató la euforia de los fanáticos y durante dos horas nada volvió a ser igual.
Curiosamente, Iron Maiden es una banda que apela a la historia. No solo a la propia con canciones como «Aces High» o «The Trooper» sino también a la universal como en «Powerslave». En otro orden, lo mismo ocurre con La H No Murió, el homenaje en vida a Hermetica por los propios Antonio Tano Romano y Claudio O’Connor más Karlos Kuadrado y Javier Rubio y la encargada de abrir ambos shows. La H fue quien relató la realidad argentina de fines de los noventa, la denuncia social más poetica y explicita del rock y metal argentino y que lamentablemente sigue siendo un reflejo en la actualidad.
Volviendo a Maiden, uno de los primeros puntos altos de la noche fue “Wrathchild”, uno de mis favoritos y que solo había escuchado en vivo en la gira Somewhere Back In Time de 2009 en el estadio de Velez. El coro fue fuerte y la atención total con miradas sobre los músicos total. Casualidad o no como aquel 20009 fue el segundo de la noche. Pegado siguió “Killers”, un himno de la primera época, con Eddie sobre el escenario y finalmente la primera conversación de la voz del grupo con la audiencia: ‘este seguro lo conocen’ y “The Phanton of the Opera” desató pogos por todos lados.
Realmente, es difícil tener que elegir una parte u otra del concierto. Decidir que canción mencionar. . Aún más buscar algún que otro altibajo. Lo de Iron Maiden es sublime por la cantidad de años, por la cantidad de cambios, por haber superado un cáncer de garganta y seguir a los 63 años con un registro vocal digno para batir un nuevo record de 34 segundos “Seventh Son of a Seventh Son”. Quizas, mencionar como el público perdió los estribos en “The Number of the Beast” cuando los más chicos saltaron emocionados al escucharlo por primera vez o como la vieja guardia coreaba “Run to the hills” son momentos para celebrar; pero es imposible dejar afuera “Infinite Dreams”, que volvió a una gira tras de 38 años, o “Rime of the Ancient Mariner”, después de 17 años.
Definitivamente, los cambios de atuendo de Dickinson en “Run to the hills”, para convertirse en un soldado ingles en la Batalla de Balaclava durante Guerra de Crimea (esta vez con bandera argentina incluida, quizás necesaria para el nacionalismo chauvinista de algún sector) o de mascara en “Powerslave” al correr de punta a punta por el escenario o con capa y linterna en “Fear of the dark” y una luna gigante en el centro del escenario gracias a una pantalla gigante.
Pero si hablo de bienestar, tengo que hablar también Steve Harris y Janick Gers, quizás los otros dos miembros con mayor despliegue. El primero, es el uno. Sin él, no habría Maiden y la energía que reproduce a través de las cuatro cuerdas su bajo Fender Precision Signature es de otro planeta. Gers, por su parte, entendió el juego de ser, de algún modo, tercer guitarra. Por momentos, es base, pero por tantos otros apela a la monería y juega, se divierte. Quizás, el más enfoque más naif de la banda. Adrian Smith, sin embargo, ensucia y distorsiona a un Maiden que con el correr de los años se volvió más progresivo. Dave Murray, de perfil abajo, apela a los solear y sonreír mientras posa con su Fender Stratocaster.
Iron Maiden hizo lo que mejor sabe hacer: dar un un concierto de heavy metal. A sabiendas la analogía del concepto marca que mencione antes, esto no es una connotación negativa sobre si mismo. Por lo contrario, Maiden, y las redes sociales de sus integrantes ratificaron después, logró penetrar de tal manera en la cultura pesada argentina que celebró 50 años con dos estadios de fútbol llenos. Familias enteras cantaron a cielo abierto que le tienen miedo a la oscuridad, que conocen el número de la bestia, pero que que en los días más difíciles gritan al cielo que no hay que mirar atrás, que el mejor día es el actual, que el tiempo es todo el tiempo. “Vuelvan seguros a casa y disfruten de la vida, se lo merecen”, sentenció Dickinson. En otras palabras, tenemos que dar fe que estamos viviendo nuestros años dorados. A fin de cuentas, Maiden primero.
Por Jonatan Dalinger
PH: Ce Principe
Si pensamos en el año 2004 parece algo no tan lejano, pero haciendo números son más de 20 años. Son dos decadas para Alter Bridge en escena y los estadounidenses dan catedra de cómo se hace un rock pesado alternativo desde ese momento. Su última visita a nuestro país fue en 2023 y ya nos hacía falta una refrescadita de rock. El pasado 22 de octubre Alter Bridge volvió a nuestro país en el marco de su What Lies Within Tour. El lugar elegido para el encuentro fue el C Art Media y los invitados en el plano nacional fueron Renzo Leali y los desertores. Tres años pueden ser mucho o poco, pero en este caso tres años sin un show de Alter Bridge es muchísimo tiempo.
Renzo Leali y los Desertores tomaron el escenario con su rock alternativo cargado de riffs mezclado de voces melódicas y pesadas para un público que ya había llenando el Art Media en su totalidad desde temprano. Rápidamente se puso el escenario en condición con los preparativos correspondientes para el acto principal. Alter Bridge aparecio en escena largando con «Silent Divide». Sin mucha vuelta uno de los primeros pesos pesados de la noche llegó cuando «Addicted To Pain» empezó a sonar. Fueron los acordes del inicio y el estribillo de este temazo los que detonaron al lugar poniendo a saltar a todo el público que ya no sabía dónde meterse, donde encontrar lugar para ver a la banda. Para no bajar la vara del momento llego «Cry Of Achilles» que dejó a los presentes con ganas de más. Después de un breve saludo del frontman Myles Kennedy, la banda pasó al frente con «Fortress» y «Disregarded» entre palabras y agradecimientos llegamos a la mitad de la corta lista que había preparada, llego «Open Your Eyes» la cual cargada de sentimiento y pesadez hizo cantar y saltar una vez más a todos los presentes. Entre los aplausos de los fans, Kennedy salió con una guitarra acústica para empezar a interpretar «Watch Over You» donde el sentimiento volvió con más fuerza que antes, quizá por la carga emocional de la letra o la intensidad de la banda para tocarla, vaya uno a saber, lo importante es que hubo momentos donde el público tapaba incluso la voz de Myles con la fuerza de su canto dejando al cantante sin palabras y con una sonrisa de oreja a oreja. Entre tanta emoción había que recordar que Alter Bridge es una banda de hard rock y metal alternativo por eso llegaron «Ghost of Days Gone By», «Silver Tongue» y «Rise Today». Para ese momento no había duda que toda la banda sonaba excelente, sin problemas de sonido y demostrando su virtuosismo y pesadez, sobre todo el guitarrista Mark Tremonti quien dio el ejemplo toda la noche, sobre todo en la canción que cerro la lista, la poderosa «Metalingus» donde se volvio a ver la misma escena de toda la noche, la gente saltando con fuerza y locura coreando ese poderoso estribillo. Parecía ser el final, pero la banda se quiso asegurar de que no olvidemos la velada, por eso volvió para un último bis, la elegida fue «Blackbird» y acá se combinaron muchos elementos se vivieron a lo largo del show ya que tuvimos emoción, pero también pesadez y virtuosismo ademas de que Tremonti se mandó un solo de guitarra más que épico para cerrar una nueva presentación de Alter Bridge en nuestro país.
Quiza fue mucha o poca la espera, pero lo seguro es que Alter Bridge supo dejar satisfecho al público argentino, tal vez se esperaba una lista mayor con más para cantar, llego rápido, paso rápido, pero igual se disfrutó, Kennedy y compañía cumplieron, aunque dejan con ganas de más siempre, pero si lo analizamos es bueno, en parte porque nos hace desear más un regreso y el saber que pueden ser pronto nos genera más manija, locura y sentimiento. Todas emociones que solo Alter Bridge logra combinar.
Por Fernando Gonzalez
PH: Ishtar Shot
— Pero entonces, es solo violonchelo?
— Así parece.
— Te tiene que gustar mucho.
Con este diálogo interno crucé la puerta de Groove, un jueves a la noche, el clima horrible, y yo yendo a ver un concierto de violonchelo en tributo a Metallica. —A quien se le ocurrió que este lugar podría dividirse en campo delantero y trasero— pensaba al recordar la fallida organización del concierto de Slaughter to Prevail el año pasado. Igual no era el caso esta vez, la gente se amontonaba delante sin problema, compraban remeras, cerveza, lo usual. Noté una sorprendente falta de remeras de bandas en general, inclusive las propias remeras de Apocaliptica se veían en desventaja contra las remeras de Iron Maiden, que venían de cerrar sus dos noches en Huracán, bajé la cabeza tratando de recordar que me había puesto yo cuando recordé que puse a lavar la de Maiden unas horas antes, y que estaba sí bien de negro, sin ninguna banda estampada…
— Se me viene una de esas noches me parece— pensé cuando se apagaron las luces y «The Ecstasy of Gold» empezó a sonar, la introducción clásica de Metallica. Uno a uno los miembros salieron al escenario, entre vítores, aplausos y teléfonos que esperaban captar el inicio formal del show…»Ride the Lightning» hizo lo suyo, la gente se agitó, volvió a aplaudir, y en un sorprendente silencio, disfrutó.
El sonido era excelente, y yo no soy ningún estudioso del violonchelo, pero que sonaba de esa manera es innegable, pese a eso mí declaración inicial se mantenía “Te tiene que gustar mucho”. Siguieron con «Enter Sandman», canción que el público se adueñó por completo, cantó las partes que se cantan, coreo las partes que se corean, y se comportó como el público que todos conocemos. La banda no era estática ni mucho menos, los finlandeses cargaban el peso instrumental de una punta a la otra del escenario sin descanso y alentaban al público a dar más de sí.
«Creeping Death» y :The Call of Ktulu» siguieron bastante en la misma sintonía, atento, pero escéptico a que la noche mejore en calidad de recital, por lo menos durante la primera media hora. Mientras tanto yo recordaba el similar proyecto que fue 2cellos, el dúo croata de Luka Šulić y Stjepan Hauser que a base de puros covers, llegaron a tocar en el coliseo romano. La diferencia, es lo diferente del acercamiento al público, uno se sienta en el coliseo, pero salta y se golpea cuando «For Whom the Bells Tolls» comienza a sonar, sea con la guitarra de James Hetfield, o con el violonchelo de Perttu Kivilaakso…decidí quedarme con esa observación por el resto de la noche.
—Ustedes gritaban “Coca Cola! Coca Cola!— recordaba con cierta ternura Kivilaasko, la desastrosa presentación que tuvieron en el Pepsi Music 2005, cuando por la mala organización del festival solo pudieron tocar pocos minutos —Están totalmente locos, desde entonces es que ocupan un lugar en mi corazón, sepanlo— Concluyó, con su fuerte y marcado acento finlandes.
Algo en esas palabras comenzó a cambiar mi postura sobre el show, donde antes solo veía grandes músicos con grandes instrumentos, ahora sus personalidades se habían encontrado con el público argentino, al cual si le das…devuelve.
Los siguientes temas tuvieron una energía diferente, el público se vió más vivo, noté un sector en el balcón del segundo piso que ondeaba banderas de Finlandia con energía, la gente bromeaba con los músicos; Sí uno decía que lo bueno del inglés, era que evitabamos que la lengua común sea el minion, entonces el público le lanzaba un minion al escenario, y sí la banda presentaba al baterista Mikko Kaakkuriniemi en el escenario, entonces el público demandaba un solo que evidentemente no estaba planeado, pero que fue otorgado.
Fue en esa repentina química que el público Argentino halló con Apocaliptica, que como es común, comenzó un especialmente largo Olé Olé al terminar «Master of Puppets», y al igual que el solo, las lágrimas de Eicca Toppinen, fundador de la banda, tampoco fueron planeadas. —No sabemos qué carajo fue eso— sentenció Kivilaasko —pero nos acaban de hacer llorar—.
Lo que fue el resto del show quedará para siempre como una anécdota de recitales, «Nothing Else Matters» se cantó en su enteridad, «Seek and Destroy» duró lo que parecieron horas en el mejor de los sentidos, con solos de violonchelo donde Kivilaasko se arrastraba por el piso y la energía de Toppinen era una clara muestra de más de 30 años de experiencia, el motivo por el cual lanzaron Plays Metallica Vol.2 por cierto. Y por supuesto, «One» para cerrar y despedirse por largo rato de un recital que ni los Finlandeses ni los Argentinos olvidarán pronto.
Por mí parte, te pido perdón Apocalíptica, no debí haber dudado de vos.
Por Uriel Matusevich
PH Max In Pics
H2O una de sus bandas más representativas del hardcore regresará a Argentina el próximo 29 de octubre para presentarse en El Teatrito, como parte de su gira 1st Album & Go South American Tour, que celebra dos discos fundamentales de su carrera; los 30 años de su álbum debut, H2O, y los 25 años de Go.
Esta gira propone una celebración de esa historia, con un repertorio especialmente enfocado en los dos discos homenajeados. Los conciertos prometen recuperar clásicos que acompañaron el crecimiento de la banda y que siguen siendo parte esencial del cancionero del hardcore moderno, en un encuentro que combina nostalgia, energía y la vigencia de un proyecto que nunca dejó de evolucionar. Pero además, marca el reencuentro entre la banda liderada por Toby Morse y el público argentino con un show que recorrerá dos de los discos más emblemáticos de su catálogo y todos los clásicos que definieron el sonido del hardcore melódico durante las últimas tres décadas.
Desde su formación en Nueva York en 1994, H2O construyó una identidad propia dentro de una de las escenas más influyentes del mundo. Liderada por el vocalista Toby Morse, quien previamente se desempeñó como roadie de Sick of It All, la banda supo combinar la agresividad y velocidad del hardcore con melodías memorables, estribillos coreables y un mensaje profundamente positivo basado en la amistad, el respeto, la perseverancia y el sentido de comunidad.
Su álbum debut, publicado en 1996 a través de Blackout! Records, se convirtió rápidamente en una referencia del hardcore de la época gracias a canciones cargadas de energía y una impronta que conectó con el espíritu DIY de la escena neoyorquina. Aquel trabajo sentó las bases del sonido que distinguiría a H2O durante las décadas siguientes y consolidó a la banda como una de las propuestas más frescas del género.
Cinco años después llegaría Go, un disco que mostró una evolución compositiva sin abandonar la esencia que había conquistado a miles de seguidores. Con una producción más elaborada y una mayor apertura melódica, el álbum amplió el alcance de la banda y reafirmó su capacidad para evolucionar sin perder autenticidad, manteniendo intacto el compromiso con los valores que siempre definieron su propuesta artística.
A lo largo de más de tres décadas de trayectoria, H2O ha compartido escenario con algunas de las agrupaciones más importantes del hardcore y el punk internacional, convirtiéndose en una influencia para nuevas generaciones de músicos y fanáticos.
Las entradas para el reencuentro de H2O con el público argentina y la celebración de sus primeros discos están disponibles a través de Passline.



