
El sábado 16 de mayo, KVM se presentó, en lo que fue su mayor apuesta al día de la fecha, en el Marquee Session Live. Con un trabajo meramente independiente y autogestionado, la banda viene anunciando desde hace tiempo, que elevarían la vara en tanto producción, sonido e intensidad. Para eso, y también para que la jornada se vea completa, se sumaron Orco y Mvdras.
Ya desde temprano se podía ver a los primeros en agruparse sobre la avenida Scalabrini Ortiz al 666. Público joven en su mayoría, con una clara línea estética, previando en lo que sería una verdadera liturgia de deathcore, beatdown y slam.
Los primeros en salir al escenario fueron los chicos de Orco. Con las luces y el humo ambientando el clima del Marquee, una enorme ronda se armo, para aquellos que desde los primeros y graves acordes comenzaron la danza violenta y frenética del mosh, del beatdown e incluso alguno que otro con la nefasta costumbre de llevar a cabo el denominado crowdkill. Aún así, el clima era el ideal y Orco desplegó toda su pesadumbre plagada de riffs densos, breakdowns y growls de ultratumba.
Para el momento de Mvdras, con el círculo gigante ya formado desde la previa, se pudo escuchar un simpático y clásico canto entre el público que rezaba «que se mvdra, que se mvdra», por lo que la expectativa era alta. Mvdras salió para darle una faceta mas beatdown a la noche, con voces mas limpias que los growls de ultratumba, aunque no por eso del todo ausentes, con breakdowns asesinos y con mucho two-step entre la gente. La banda viene de lanzar un nuevo adelanto de su próximo trabajo, una canción titulada «Falsa Bondad». En palabras de su vocalista, Matías, agradeció a los presentes y a KVM, también a Orco, y recalcó la importancia de que se le de espacio a estos estilos en lugares como el Marquee, con buena iluminación, buen sonido y buena producción.
Ya para el momento final de la noche, es decir el momento de KVM, se podía notar una mayor cantidad de personas presente. El círculo esta vez se hizo presente pero en menor tamaño, dado justamente por la cantidad de personas en el establecimiento. Nada de esto implicó que el agite, la manija y las patadas y piñas voladores estén ausentes. Todo lo contrario.
La banda salió a escena con todo su arsenal, lo primero en sonar fue «El Mal que Acecha» y ya desde ese inicio entendimos que lo que la banda venía anunciando se estaba materializando. A la imagen escénica conocida de los músicos, con sus caras tapadas, se le sumó una buena dosis de luces, el humo y unas visuales que acompañaron a la perfección cada momento de la noche. El orden de los temas siguió el mismo orden del disco debut publicado a fines del año pasado Dies Irae. Por lo que la fugaz e instrumental «Æ» y luego la blackmetalera «Krvsio» dieron continuidad al show. Si hay algo narcótico e hipnótico en KVM es su versatilidad para hacer convivir géneros y estilos que pueden estar mas o menos ligados entre sí. Digamos que la base de la banda es el deathcore, pero es inevitable no estar de acuerdo en que hay una buena dosis de black metal, a veces en la música, otra en ambientes. Esto le da una sensación a sus presentaciones, de culto, de ritual. Ni hablar los pasajes instrumentales en donde, saliéndose por completo del metal, incursionan en ritmos relativos a la cumbia, al candombe, y si además se le suma la gente, gritando cual danza africana, el resultado es cuanto menos, peculiar e interesante.
Además de interpretar el disco en su completud, la banda tocó tres temas más, «Kvmdombe», «Invasión» y «Apoteosis», y cada tramo de la noche fue muy bien recibido por el público, que no perdió ocasión de corear «KVM KVM». Ya para el final, y luego de la homónima «KVM» la banda se despidió del escenario.
KVM prometió su mayor apuesta y cumplió con creces. Una noche brutal, pesada y con aires lisérgicos de ritual oscuro. Cierren los ojos y empiecen a rezar, abracen al fuego y déjense quemar, no se arrepentirán.
Por Juan Cordiviola
A una semana de la nueva edición del Argentina Metal Fest nos preguntamos con que figura podríamos hablar para que nos cuente un poco en relación a su participación en el Festival. Hace unas semanas estuvimos en la conferencia de prensa Bierlife, una birrería ubicada en el barrio de San Telmo, para dialogar con la gran mayoria de las más de 20 bandas participantes. Ahora decidimos centrarnos en Minoria Activa, una de las bandas pioneras de la Buenos Aires HardCore, que llega al escenario metalico como headliner y hermarnarse a puro pogo, mosh y slam. El Moncho, voz y conduccion del grupo nos cuenta la antesala del evento, el nuevo disco de Minoria bajo el brazo y como es su relación con el iconico ilustrador Jimbo Phillips.
Este fin de semana participan en el Argentina Metal fest. ¿Cómo se arma una lista de temas para lograr el mayor impacto posible en tiempo tan limitado?
Tenemos un nuevo disco, La Ecuación del Miedo, lleno de metal, riffs thrasheros y, obvio, hardcore punk. Tanto lo viejo como lo nuevo tiene de todo. Para nosotros, con 30 minutos hacemos desmanes. También puede pasar que te den 40 o 50 minutos y aburras; es mejor tener 30 minutos súper efectivos, como una inyección de adrenalina, sonando firmes y ajustados. Divertirnos en el escenario y que la gente la pase bien es todo lo que queremos.
¿Toman en cuenta el hecho de ser una banda de hardcore en un festival de metal, o es algo a lo que no le prestan atención?
Hoy en día, en los festivales de afuera toca Lamb of God con Madball, Biohazard, Terror, Iron Maiden o Slayer. No pasa tan seguido acá, pero nosotros tenemos shows con Plan 4, A.N.I.M.A.L., Tungsteno y somos amigos de Bloodparade, Lepergod, The Killing, Cahnalet, Avernal… Vamos a tocar con Fisión Nuclear en breve. Venimos de tocar en el Carnival Fest en Paysandú, Uruguay, cerrando el tercer día allá, y en muchas provincias nos van a ver o tocamos con bandas de metal. Creo que tenemos muchos años en esto como para asustarnos por eso. La distorsión es la misma o parecida, y las notas también.
Ahora el hardcore tiene una longevidad de 30 años o más que antes no tenía, o por ahí moría en un disco o dos. Nosotros tenemos la suerte de continuar una discografía y editar un nuevo álbum en un país donde no es tan fácil hacer muchas cosas, pero las hacemos. También volvemos a las dos guitarras en vivo este 2026. La formación actual es Ariel y yo en las voces, Leandro «Lemon» en batería, Cyto en bajo y coros, y Coco Argüello y Nico en guitarras. Con esta formación salimos en el Argentina Metal Fest a las 22:00 horas puntual. Vengan a disfrutar de este gran festival, amigos y amigas, lleno de música y variados estilos en dos Super Escenarios.
A principios del mes pasado editaron un disco nuevo. ¿Ya tienen lugar para la presentación?
Barajamos algunos lugares y lógicamente está en los planes presentarlo, pero vamos a esperar a que pase la locura mundialista y el Argentina Metal Fest II. El disco salió de manera online el viernes 10 de abril y este viernes tendremos algunas copias físicas en CD que llevaremos el sábado 23 de mayo al festival. Así que, por primera vez, se podrá ver «La Ecuación del Miedo» en formato físico.
¿Todos los temas fueron escritos específicamente para La ecuación del miedo?
Es un concepto que empezó con la letra de «Minotauro». Es un disco más reflexivo; tiene tintes políticos contestatarios, pero en este álbum las emociones estaban a flor de piel. Los ángeles fueron degollados, desollados y desmembrados, y volvieron a renacer en forma de nuevas letras donde el blanco y el negro fueron envueltos y abrumados por los grises. Algunas otras cosas se perdieron en la bruma del olvido, pero entre toda esa dualidad, prevalecimos.
Las visuales del álbum están nuevamente a cargo de Jimbo Phillips. ¿Cómo lograron ese primer contacto? ¿Cómo es seguir trabajando con él?
Es muy amenamente fácil. Lo conocí por el arte de nuestro disco doble Donde Nadie Pertenece (2012), que lo hizo Craig Holloway. En ese momento tuve la loca idea de buscar un dibujante y me tocó conocer a Craig, que hizo el arte para bandas como Obituary o Agnostic Front en el álbum Warriors (2007). Estábamos grabando, lo contacté, me respondió e hicimos el arte del pterodáctilo. Todo eso lo hice basado en mis influencias con el skate de los 80 y 90, de las tablas Santa Cruz, Powell Peralta o Zorlac; calaveras, gráficos coloridos y todas esas cosas lindas que me atraen mucho. Siempre pensé: «Un día estaría genial poder hacer las tapas de discos con Jim Phillips o Jimbo Phillips, su hijo». Un día, Jimbo me puso en Facebook «Rad Cover!» algo así como qué tapa radical o buena en el arte por la de Donde Nadie Pertenece. Le mandé una foto de la Natas de Santa Monica Airlines del gatito que dibujó él en 1990, cuando tenía 15 o 16 años, y flasheó. Un mes después me dice: «Voy a ir en un mes a la Argentina ¿Por qué no nos juntamos allá en el Puma Urban Art en el Centro Cultural Recoleta«. Todo esto que te cuento paso en 2011. Y así fue. Fueron tres días geniales, hablamos de hacer algo juntos y primero hizo el arte de Morir Por Nada (otra banda mía) y luego los discos Involución (2017) e Hiper Mega Mosh (2019), hasta llegar ahora a La Ecuación del Miedo. (2016) Ya van a ser más de 10 años que craneamos artes de tapa juntos.
Por Alejandro Williams
Vader, la histórica banda polaca de death metal, aterrizó una vez mas, y ya son muchas, en suelo argentino. Para esta ocasión la cita fue en el Marquee Session Live, el día domingo 10 de mayo y la banda local en acompañarlos fue Dislepsia.
El horario de la fecha se vio algo corrido por problemas en los vuelos de los músicos extranjeros. Nada grave, la previa en la parte delantera del local se vio amenizada por el partido que se transmitía en la tv del bar, con un mejor final para los riverplatenses. Al dar ingreso al público, hacia la parte trasera, Dislepsia dio arranque a su set. La banda, dueña de un death metal old school, simple y directo, se vio diezmada en su formación, ya que salieron a escena con una sola guitarra, la de Lucien Anello. Su presentación no contó con el mejor de los sonidos, aunque los músicos hicieron lo máximo de sí, para dar el mejor show posible.
En una previa, como en la mayoría de los shows de este calibre, que evidenciaba una baja venta de entradas, los presentes ya nos disponíamos a ver a una pieza, quizás no fundamental, pero sí de culto en el death metal mundial. Había expectativa, se escuchaban gritos, y en mas de un caso, la cerveza empezaba a hacer de las suyas.
El cuarteto liderado por el gran Piotr, o Peter Wiwczarek dedicó el primer tramo del show a su época noventosa. El puntapié inicial fue con la clásica «Sothis» del disco del ’95 De Profundis. Una pequeña ronda prendió al instante y quedó por el resto de la noche. Acto seguido y en una seguidilla, transcurrieron «Fractal Light» y «Wings», esta última altamente festejada y coreada.
Los músicos se mostraron en todo momento muy contentos, desde los agradecimientos en un tímido y limitado español entre tema y tema, hasta mientras tocaban, siempre con una sonrisa, o haciendo muecas y caras. Gran predisposición. Por otro lado, el sonido, una preocupación constante en casi cualquier recinto por parte de los que asistimos asiduamente a recitales de música extrema, fue impecable, fuerte, brutal y claro. Nada que cuestionar.
Luego de un breve repaso por sus trabajos post 00s, Vader retomó su primera época para entonar primero «Dark Age» del disco debut The Ultimate Incantation (1992) y «Carnal» perteneciente a Black to the Blind (1997). Momentos previos a retirarse del escenario, la banda tocó uno de sus temas mas representativos, y es curioso. No me refiero al hecho de que sea muy representativo «Triumph of Death», es un temazo sin lugar a dudas. Lo curioso es que un tema del año 2014 prenda tanto en una banda que data de principios de los 90s y llegue a tener el mote de clásico. Asi Vader se retiró.
A los minutos volvieron para desatar la locura total y final. Un mix entre Hell Awaits y Raining Blood de Slayer, hicieron que por un lado, la gente se vuelva loca. Por otro lado, casi derriten el recinto. Inmejorable manera de dar por concluido el show.
Vader llegó una vez mas a nuestro país y una vez mas demostró que son una banda de culto, profesional y divertida para cualquier amante del death metal. En la noche del domingo, el triunfo fue de la muerte.
Por Juan Cordiviola
PH: Cuervo Deth
La quinta visita de KoЯn es la mayor gira por la región. A nueve años después de su última visita a Sudamérica, la banda se presentó en Buenos Aires el 10 de mayo en Parque Sarmiento, con Spiritbox (Canadá) y Seven Hours After Violet (Estados Unidos) como artistas invitados internacionales y Las Tussi, como artista argentino.
Indudablemente, KoЯn es una de las bandas más importantes del nu metal. El sonido de la banda es el sonido de una generación. La particularidad de guitarras pesadas de siete cuerdas, climas oscuros y letras tan crudas como emocionales a cargo de Jonathan Davis marcaron un antes y un después en el género. Tal es así que la gira en cuestión trajo consigo a bandas nuevas, pero con el mismo espiritu con el que comenzó todo.
La previa fue intensa. Pasaron nueve años para que la banda de Bakersfield regresara a la Argentina. En este caso, no se trató de una gira promocional aunque casi como anillo al dedo «Reward the Scars» se colé en esta parte del tour para ser celebrada por los 30 mil freaks que se acercaron al Parque Sarmiento. La previa, el encuentro, el ingreso y las bandas invitadas son parte de un todo, de la experiencia; pero no la experiencia vertiginosa del aqui y ahora del fomo implantado por redes sociales, sino de la cercanía del rebaño en la que los incomprendidos se sienten menos solos y hayan un refugio, lo más cercano a un lugar de pertenencia.
Si bien Las Tussi es una de la propuestas más interesantes del movimiento alternativo actual poco tuvo que ver con la paltaforma nu metal y djent que propuso el marco del evento. Si bien, Seven Hours After Violet como Spiritbox tampoco comparten sonidos, las tres (incluida la banda principal) son parte del mismo grupo familiar. De todas maneras, el trio femenino se apodero del escenerio desde temprano, con el sol directo en las caras y conquisto a más de un fan de Korn merecidamente.
Seven Hours After Violet, el proyecto paralelo de Shavo Odadjian de System of a Down, es una banda completamente distinta a SOAD. Cercana al un hard core más mala onda que de costumbre recorre riffs rápidos con punteos y breakdown justos para el mosh pit alternando pasajes limpios. Además de Shavo, la banda se completa con Alejandro Aranda, Taylor Barber, Michael «Morgoth» Montoya y Josh Johnson. Mientras Barder expuso sus diferentes recursos podridos principalmente y Aranda fue el encargado de bajar los dbs que eventualmente horas más tarde iba a ser un reclamo de los vecinos. Ya con el cielo completamente oscuro, la banda promesa de la nueva generación, Spiritbox, se adueño del escenario. Con Courtney LaPlante (voz) al frente, el quinteto reprodujo un sonido impoluto, un show de luces descomunal; pero, al menos a punto de vista de este servidor, nulo carisma escenico. Están los riffs, están los arreglos y las voces; esta la potencia; pero hay algo que nivel general no baja del escenario. Indudablamente Spiritbox es una de las bandas más contundentes en cuanto a producción, pero más allá de los gustos personales y experiencias particulares, quien lea esto podra discutirlo y tendra argumentos para refutarlos, no hay un proceso de imantación, la ecusión es impecable, pero el contacto visual de Stringer y Gilbert fue practicamente nulo. LaPlante por su parte, acaparo todas las miradas por destreza vocal de la cual casi no se le notó esfuerzó. Dicho esto, más allá de algunos agradecimientos, el set corrió de 12 temas uno tras otro en el que se destacaron «Jade», «Holly Roller» y «Soft Spine»
Entre la media hora que paso desde el fin de Spiritbox y el inicio de KoЯn el campo trasero fue un caldo de cultivo. Esto sumado a que horas antes del evento hubo un recambio en las diposiciones del predio. Durante los primeros minutos, los cantos en contra del campo vip y el pedido de tirar las vallas fue in crecendo desde la parte trasera del Parque. Tanto fue el eufórico desconcierto que hasta más de uno se animo a hacer mosh e intentar correr hasta el vip. Particularmente, uno disfrazado de un maíz gigante logró sacarse el disfraz rápidamente y camuflarse entre los últimos del campo delantero. Gran parte del público celebró esta heroíca tarea, pero lamentablemente uno de los de seguridad lo alcanzó y lo retiró del sector.Desde la platea lateral izquierda desconozco si lo egresaron de Parque Sarmiento o simplemente volvió al fondo de todo. Otros fanaticos tuvieron mejor suerte y pudieron llevar a cabo la hazaña. Contado esto, es necesario re pensar, entre todas las partes, cual es el paso a seguir en la disposiciones de los espectáculos venideros. Las experiencias y las diferencias son mínimas entre un sector y otro. El ingreso temprano no asegura comodidad ni cercanía. Y la experiencia no alcanza el lujo de Very Important People. Indudablemente, la distinción de accesos es parte del marketing, el negocio y los eventos no dejan de ser espectáculos y entretenimiento; pero todo tiene un precio y un limite. Algunos artistas, como algunos de los participantes de la última edición del Lollapalooza, mostraron su descontento en relación a estas divisiones. Aquí en el show el descontento del público que estuvo al fondo del predio fue crucial, pero a su vez potenciado al generar rondas y cantos mucho más intensos que el sector que estuvo más cerca del escenario.
Cuando el Parque quedó complemetamente a oscuras una pista introductoria tetrifa infantil comenzó a reproducirse a través de los parlantes. De repente, cientos de telefonos flotaban en el aire con sus linternas y flashes encendidos. El sonido se corta y un segundo después se escuchó a un costado, la guitarra de James “Munky” Shaffer mientras que del otro Brian “Head” Welch con la suya. Las bases de Ray Luzier y Ra Diaz se sumaron. El escenario seguía a oscuras, pero el primer tema que llegaba era «Blind» y con ella la euforia era inminente. Are you ready?, grito Jonathan Davis mientras caía el telón y comenzaba el show más imponente de Korn en la República Argentina.
Quizas, el debut de Davis y cia sea el único comparable con este show. Por un lado, este el segundo show con mayor cantidad de espectadores si tenemos en cuenta que el primero fue en el marco del Quilmes Rock 08 en la estadio de River Plate y quien fue el anfitrión de ceremonia, que en paz descanse, fue Ozzy Osbourne. Dicho esto, KoЯn volvió en reiteradas ocasiones para presentarse en el Luna Park y luego en Malvinas Argentinas, como aforos. Ninguno supera las 10 mil localidades por lo que este evento, más allá de toda objeción mediante, fue un verdadero éxito. Las visuales preparadas para la ocasiones fueron fuera de serie con dibujos, alusiones retorcidas y oscuras; mientras que el juego de luces con artefactos que bajaron del techo o leds por todo el escenario llegaban de una punta a otra del predio.
A 33 años de su nacimiento y con 14 discos de estudio es dificil abarcar todas las epocas y contentar a todo el público. Sin embargo, Korn apuesta por clásicos y alguna que otra perla. Más allá del mencionado tema nuevo, «Cold» fue el único que representó la última etapa de la banda. Quien volvió a aparecer fue «Did My Time» y «Clown», que volvieron a sonar en el país después de 9 y 16 años, respectivamente. A esta altura del partido ya podría ser considerado natural ciertos momentos de un show como la arenga al público, cosa que JD dominó a la perfección, o algunos momentos y cortes claves como los explosivos cortes de «Here To Stay» y «Somebody Someone.» Para que todo no quede en un espectaculo montado, Korn juega con sus propias influencias y aprovecha de interrupciones. En esta gira, el quinteto decidión agregar fragmentos de «One» de Metallica en «Shoots & Leaders», “Let’s Go All the Way” de Sly Fox, “It Takes Two” de Rob Base & DJ E-Z Rock y “La Di Da Di” de Slick Rick EN «Coming Undone» y “U Mean I’m Not», de Black Sheep en «A.D.I.D.A.S». Pero quien se llevó todas las sorpresas fue la interpretación de una canció que nunca había sonado en vivo en el país; el tema que cierra Issues (1999),»Dirty», ocn una performance pareja, dura, oscura y emotiva sobre el final con Jonathan al limite del quiebre.
KoЯn volvió y demostró que haber pasado los 50 años de edad no es un impedimento para seguir proyectando el nu metal que marcó a uan generación y que muchos consideraron que se trataría de una etapa adolescente. Con formación reformada, pero ya establecida de hace algunos años a esta parte, con Head y Munky afilados como en los primeros años, JD se las ingenia para apelar a ritmos más lentos y densos, a fraseos más pausados, debido a las secueas del asma que sufre desde niño más las secuelas de haber contraído COVID-19. Es cierto que al igual que la banda, el público crece con ella, pero a su vez llegan nuevos adeptos al baile. Porque los años pasan, y las generaciones también, pero siempre hay rotos para descocidos, siempre hay freaks on a leash.
Por Jonatan Dalinger
La cita del sábado pactada para las 23:59 reunió a cuatro bandas muy representativas del metal extremo mas under y mas (o menos) joven de la escena. El motivo principal de dicho junte fue la presentación oficial del flamante disco nuevo de Reventor, Deberían Morir, que vio la luz a fines del año pasado. Las bandas que se unieron, amigos unos de otros, fueron Burden Rage, Grotesque Impalement y Psicosfera.
Psicosfera fue quizás la única banda en salirse un poco de lo que es el death metal, mas o menos brutal, mas o menos técnico, de la noche. Aún así, siempre es bueno verlos en vivo, su black metal medio experimental, medio avant garde, calzó perfecto para darle arranque a una noche fresca en la ciudad de Buenos Aires. Testigos del frío fueron el termo y el te con el que se hizo presente en el escenario Martín Madariaga, que arrastraba alguna molestia en su garganta, aunque nada se sintió en su voz. La banda dio un show como el que suele acostumbrar dar, hipnótico desde lo visual, y no precisamente por vestimentas u ornamentos, y desde lo auditivo con su música.
A continuación y desde Olavarría, el trío brutal de Grotesque Impalement. Si gustan del death metal brutal y con groove, es una banda que no deben dejar de escuchar y sobre todo ver cada vez que tengan la oportunidad. Siempre es un condimento especial ver a la banda formar parte de una fecha en capital, y es motivo suficiente para al menos guardar esa fecha. Por si fuera poco, la banda de los hermanos Krotter, mas Manuel Rossetti, acaba de lanzar su segundo disco, titulado Impaled With Hate, a fines de abril de este mismo año. Un festín de riffs intrincados, growls de ultratumba y mucho groove, para romper cuellos a mansalva.
En tercer lugar, quienes aparecieron en escena fueron los muchachos de Burden Rage. La banda mas longeva de la noche, con 20 años de existencia, y algunos cambios en su formación. Quienes perduran desde sus inicios son Pablo Toiran en guitarra y Jorge Furno en bajo. El último trabajo en editar la banda fue el ep del año 2023, conformado por tres canciones nuevas y una reversión de «Walk Over Crushed Skulls», originariamente en su disco debut The Spiral Blackhole (2012). Un show con mucha energía, sentando las bases y dejando todo listo para que Reventor pueda salir a presentar su placa.
Reventor dio la cara en lo que fue su apuesta mas grande a la fecha. Me consta que hubo mucho trabajo y mucho sudor en la previa para que todo llegue en su lugar y en condiciones. El trío conformado por Clovis Torrilla en guitarra y voz, Emmanuel Di Giacomo en bajo y voz y Facundo Gonzalez en batería, publicó un demoledor disco, en la línea de su antecesor Nunca Pudrirse (2022). Un death metal clásico, brutal pero en la línea de Cannibal Corpse o Deicide. A esto Torrilla, mente creadora de Reventor, le imprime letras explícitas cargadas de crítica social, sobre todo a los políticos, a la sociedad en sí, a la religión y demás temáticas. El show consistió no únicamente en su nuevo disco, sino que fue un ida y vuelta entre el material nuevo, y el material previo perteneciente a su primer disco. Hubo casi siempre una pequeña introducción previa a cada tema, y también estuvo presente el humor de Di Giacomo, con comentarios hacia la gente o hacia el mismo Torrilla. El sonido estuvo impecable, cosa que dejó apreciar el talento y el virtuosismo de cada uno de los músicos de la banda. La gente, en buen número, disfruto cada machaque y cada grito olvidándose del frío y de las altas horas de la madrugada.
Reventor presentó Deberían Morir, en lo que fue una verdadera fiesta del death metal nuestro, con propuestas mas que interesantes y reconocidas. Si bien es evidente a quiénes hace referencia el título de la placa, me permito jugar un poco, y decir que luego de semejante descarga de música podrida, los que casi morimos fuimos todos nosotros.
Por Juan Cordiviola
Este mes llega una nueva edición del Argentina Metal Fest. Debido a esto se realizó una conferencia de prensa con la participación de más de quince bandas que formarán parte del único festival del país que reúne a referentes del género y artistas emergentes.
El evento funcionó como antesala de la segunda edición del festival, que buscará superar la del año pasado. La cita al evento será el sábado 23 de agosto de 2025 en el Golden Center de Parque Norte. Para esta presentación a la prensa, la sala del fondo de Bierlife, una birrería ubicada en el barrio de San Telmo, se llenó de artistas que integran la grilla y que contaron la actualidad de cada una de sus bandas y los desafíos de formar parte del Argentina Metal Fest.
“Vengan temprano y apoyen a las bandas. El sistema es muy dinámico, habrá dos escenarios, termina una banda y arranca otra. Vamos a cuidar los decibeles por la cantidad de horas que estaremos expuestos a altos sonidos y no queremos que a las cinco de la tarde no escuchen nada”, aseguró Nahuel Arguiz, productor del evento y miembro de la banda Groover.
Uno de los momentos centrales fue cuando Claudio “el Tano” Marciello tomó la palabra junto a Pit y Julián Barrett, de Asspera, y adelantaron que las propuestas serán renovadas. “Es una buena oportunidad, ya que en Capital no tocamos mucho. Vamos a repasar la discografía y estaremos presentando un disco nuevo, por lo que habrá material para escuchar”, confirmó. Por su parte, Barrett quien participó de la edición anterior prometió dar un nuevo giro al espectáculo e interpretar el primer disco de la banda completo.
La conferencia también contó con la presencia de Penumbra, baterista de Darlotodo, quien anticipó el lanzamiento de un featuring junto a Asspera en la canción «Vuela Vuela». Además de su rol como músico, se desempeña como filmmaker, dirigiendo múltiples videoclips dentro de la escena y, en esta oportunidad, como nexo para contactar a distintas bandas.
Eddie Walker, de Lethal, y el Knario Compiano, de Plan 4, estuvieron presentes y plantearon la necesidad de dejar un poco la tecnología y la inteligencia artificial para volver a los orígenes de la música. Por su parte, Azeroth anticipó que este año saldrán dos o tres temas del disco previsto para el año que viene, mientras que Chowy Fernández confirmó que se encuentra trabajando en su cuarto disco solista.
“Los cambios son cambios, después la historia dirá si son buenos o malos. El mundo evoluciona continuamente y, con él, nosotros. La música no es ajena a lo que sucede”, manifestó Gustavo Rowek, miembro de Entre el cielo y el infierno, en relación con las nuevas generaciones.
Alejandro Picardi, de la banda Melian, destacó su alegría por formar parte del festival y por compartir escenario con la “cantidad de leyendas” que lo integran, así como con bandas nuevas que “tienen un empuje y un hambre de tocar que contagia”.
Entre los participantes también estuvieron los integrantes de Yokoy, banda de zona sur que surgió tras un concierto federal y que participará por primera vez en un evento de estas características. “Si bien no somos una banda netamente de metal, es el género que siempre nos abraza y nos tiene en cuenta”, comentó su cantante, Berni.
La segunda edición del Argentina Metal Fest contará con la presencia estelar de Vitico y Los Leones, Minoría Activa, Arpegy, Karkaman, Compresión, Matay, Distinto, Fuego Interior, Alas de Abril, Fures, Deadbreed, Bardo, Malinche y Drama Season.
Por Micaela Perez Carrizo
PH: Emiliano Meza
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